"¿por qué al final acabo defendiéndolos?"
Ese yo creo que es el quid de la cuestión. Aquí nadie ataca los juegos de la "vieja escuela" (ya de base no me gusta nada el nombre*), todo juego tiene sus luces y sus sombras. Lo que se está criticando es que, más allá de matices, errores de redacción y malentendidos, el artículo arremete en plan genérico contra los juegos que se van de lo que el autor considera la norma.
Es un ataque enormemente injusto y peligroso porque practicamente el único juego de este tipo publicado y distribuido a lo grande en España es Los Esoterroristas (y el Rastro de Cthulhu que (...)